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DECIR ADIÓS

22 abril, 2010

     Saludo aprendido en los años de la infancia, señal de buenos modales, una cuestión formal de urbanidad o una despedida. Decir "adiós" no es lo mismo que decir "hasta luego", "chau" o "nos vemos por ahí". Adiós significa "a Dios vas". Se dice con los labios, se dice sinceramente, o se dice por costumbre. Lo que dice nuestra voz es la afirmación que sella un final. Alguien se ha ido, o alguien te ha pedido que te vayas, tal vez el lugar adonde solías estar ya no te sustenta, o no concuerda más con los requerimientos del presente para la expansión personal, o dicho en palabras sencillas y muy masticadas, "terminó su ciclo". Dejamos algo atrás, entonces decimos "Adiós".

     Dejamos lo que fuimos y nos mudamos, decimos adiós a esa etapa sin que nos tiemble la voz. Aunque por dentro nos estamos derritiendo, sin duda no es fácil decir adiós. Pero lo hacemos igual, y sabemos que hemos sellado un pacto con nosotros mismos y que estamos reafirmándonos en quienes realmente somos. Pronto muy pronto, habrá un "Hola" en algún otro lado. Así hacemos en el último grado de escuela primaria. Muchos chicos lloran como descosidos, al despedirse de sus compañeros, de su última maestra, pero sobre todo, de una etapa de la vida que fue difícil y entrañable a la vez. Es normal que los niños lloren, pero en algunos casos su estado de angustia es tal, que se me ocurre una sola manera de aliviar esos llantos tan críticos: les preguntaríia si por esas cosas quieren quedarse a repetir el último año escolar, y aunque nunca lo hice, estoy segura que muchos de ellos habrían parado de llorar instantáneamente, y me habrían dicho "No! estaré triste, pero no estoy loco!" Claro que no. El sentido común jamás está loco. La mente sabe que tiene que irse, el cuerpo habrá de crecer, la túnica ya no le entrará, el corazón quiere crecer y encontrar su lugar en el mundo y el psiquismo desea experimentar lo nuevo. ¿Quien llora, entonces? El sentimiento puede partir del corazón, cierto, pero ese sentimiento puede estar téñido de otras cosas que no son Amor. ¿Quien es el que lamenta haber terminado la edad escolar? El chico, seguro no es, al menos no concientemente. El amor lleva hacia adelante, el temor lleva hacia atrás. Tal vez la voz inaudible de los papis, algunos maestros encariñados, los tíos, abuelos, etc., lleguen al subconciente de más de un niño, haciendo que este entretenga algunos pensamientos tales como: "Qué va a ser de mí ahora? Adónde voy a ir a parar?" El entorno familiar de la querida y conocida infancia nos está dando señales de "tragedia"…, "debería llorar?" Pero afortunadamente, el niño preadolescente aún conserva buena parte de su memoria primigenia acerca de algo que vino a hacer a este mundo, y la tarea apenas comienza! Es entonces cuando decimos Adiós, con todas las letras, sin temor, con Amor. Amor por la reminiscencia aquella acerca de un "Plan Perfecto" que presentamos ante cierto Tribunal Kármico, y que nos fuera aprobada antes de nacer. Por eso vinimos. De modo que, ahí es cuando empezamos a tener "pasado". Y queremos "presente". Entonces no dudamos en decir "Adiós", y hasta podemos agregar "Muchas gracias por todo, me ha sido de gran utilidad. Ahora debo irme." Algo más grande que nuestra mente humana, nuestro corazón humano, nuestro ánimo y nuestro cuerpo de niño/niña nos está llamando. Y contra todo eso, nuestra atención es como una llama de fuego electrónico compeliéndonos a ir proyectados adelante, y valientemente decimos "Adiós".

     Decimos Adiós a más cosas de las que parece: situaciones, actividades y personas que corresponden a ese momento anterior, al menos eso parece. Pero… ¿Qué ocurre cuando ese algo  o alguien nos deja a nosotros antes de que hubiéramos podido decidirlo por nuestra propia voluntad? Nuestros cuatro vehículos inferiores, emocional, mental, etérico y físico se revolucionan de tal manera, que nuestra atención está totalmente desenfocada. No lo entendemos, creemos que estamos a merced de las condiciones de otros o de "algo más" fuera de nosotros. Parece como si estuviéramos desamparados, desprotegidos, abandonados, traicionados… Entonces, como desconocemos una parte esencial de nuestro ser, sólo atendemos a las necesidades de nuestro cuerpo y emociones, o más bien dicho, atendemos a exigencias excesivas de apariencias externas del ego, referidas a nuestros apegos. Es entonces cuando recordamos con nostalgia la independencia del niño saliendo de la escuela y diciendo Adiós con sentimientos encontrados, y esa imagen confusa vuelve a nuestra mente. Por un lado está el Amor: "Quiero crecer!" y de este otro lado del ring, vistiendo bata roja y negra está el "Qué va a ser de mí ahora? Adónde voy a ir a parar?" más… todo un plus, una enorme colección de condicionamientos sociales, económicos, psicológicos (todo externo), recolectados por el camino y que se pueden traducir mas o menos de esta manera: "Y ahora… de qué me disfrazo?" Valiente oportunidad para descartar todo disfraz, y autoanalizarse a fondo. Porque nada ni nadie te deja sin que antes haya habido un Adiós, aunque fuera tácito y no dicho con la boca.

     El cuete que hay con la autoestima es tan pero taaan grande, amigo, que uno ya no sabe ni por qué diantres se levanta de la cama. "Quiero ser feliz", dice la amiga cuyo esposo le ha avisado que se va. Por eso, y por "su felicidad" hará todo lo que esté a su alcance para impedirle a él que se vaya de su lado. Y si ya lo ha hecho, hará lo que sea, así le haga la vida a cuadritos, con tal de recuperarlo a cualquier costo. "Sí que lo hago, si no, no podré ser feliz sin él, quiero sentirme amada,lo necesito para que me de alegría, paz, para que vele por mí y me apoye en todo lo que yo quiero, para no envejecer sola, para… para ser alguien respetable y que la gente vea que no soy una patética fracasada, y por mi honor, porque si una mujer no puede retener a un hombre, entonces no es una Mujer con mayúscula!" Ahá… Así que eso es "ser feliz" para esta amiga… ¿Qué hay de él? ¿Lo apoyaría ella en todo lo que él quisiera? Lo haría ella más "respetable" a él? Acaso le concierne el velar por los estados de ánimo de él? ¿Puede ella darle a él todo eso que pide para sí? Ah, no? Y entonces, por qué tanta demanda de atenciones? Ah, claro…, porque ella "lo merece". Seguro…, la "autoestima". No vaya a ser cosa que alguna vez pensemos en el Amor, de ese que se siente dentro, que se da a sí mismo y se da sin pasar factura, sin pedir nada a cambio, no? Bueno, amiga, eso no es el Amor. Eso es egoísmo. El Amor sólo Es, no opera en los mercados bursátiles. Y para el caso, una de las mejores oportunidades que se puede tener, es que otro te diga Adiós a tí, pues cuando ese vínculo basado en emociones discordantes termina, es el principio de la liberación. Es cuando aparece el recuerdo de que Amor es bienestar, es libertad, es aceptación de "todo el combo" (el propio y el ajeno), con todo lo que se tiene de bueno, y lo que se tiene para enmendar también. El Amor empieza por casa, si tú no te soportás a tí mismo, cómo esperás a que otro lo haga? Muchas apariencias falsas están teñidas de Amor, cuando esa energía está para ser vertida, no para ser exigida. Si el "amor" te dice Adiós, entonces le podemos decir Hola al Amor.

     Llega un momento evolutivo en el cual nuestros vehículos emocionales ya no soportan las emanaciones procedentes del pasado, cuando "la túnica escolar nos queda chica", y entonces es mejor poder decir Adiós. En contadas ocasiones somos nosotros los que tenemos la osadía de despedirnos, porque estamos habituados a dar tantas cosas por seguras. que bueno sería que lo hiciéramos cuando recibamos la primera señal. A veces, seres queridos nos dejan, una actividad nos deja, un lugar, una condición, situaciones a las que nos habíamos acostumbrado. Si todo en el Universo está en constante expansión, lo más esperable es que muchas cosas cambien, incluyéndonos a cada uno de nosotros. Se cumple el tercer Principio Universal de VIBRACIÓN, por el cual todo cambia y todo está en expansión contínua. Es bueno estar atentos a ello en nosotros mismos. El pasado no es un refugio confiable, no dejemos que nuestra psique se nos vaya para atrás en busca de diversión insana. Acá mismo, en el Presente, la Vida pide a gritos varios "ADIOSES", no nos hagamos los sordos. Antes de que más cosas nos dejen a nosotros, tomemos la delantera. Si algo ya no está cumpliendo la función, dejémoslo ir, esto es DÉMOSLE LA LIBERTAD, así como quien se despide de nosotros nos deja libres e independientes (tanto que queríamos, no?) y en situación de moldear nuestras vidas por nosotros mismos. El que ha dicho Adiós también tiene derecho a continuar con su siguiente nivel de evolución. Te ganó en el playstation, pasó a otro nivel. Tiene derecho. Aquí traigo la estrofa de la canción de Gustavo Cerati, que viene al caso:

          "Separarse de la especie por algo superior

          "No es soberbia, es Amor…

          "Poder decir Adiós es Amor…

          "Poder decir Adiós es crecer.

     Lo contrario del Amor no es el odio, como comúnmente se dice, sino el temor. Las cosas se hacen por amor o por temor (y éste tiene la costumbre de usar muchos disfraces). La venganza, por ejemplo, es una consecuencia más o menos indirecta de la inseguridad. Y qué cosa es la inseguridad, sino una subforma de miedo? Querer a una persona, tiene que ser por el bien de esa persona en primer lugar, y que esa persona salga favorecida, es de cajón que cuando le ponés perfume a otro algunas gotas caerán sobre tí. Lo mismo que querer un trabajo, tiene que ser algo que se quiere hacer, no que "se tiene que"… hacer, ni tampoco hacerse por miedo. Hay que querer. Si no es así, es mejor decir Adiós. El Amor y el miedo no pueden coexistir, a la larga uno de los dos tendrá que irse. Todo va en esa dirección, las cosas que suceden nos llevan derechito a aprender el Amor Verdadero, que es Universal, impersonal, activo, sumamente energético. Así, cada problema que surge en nuestra vida no es "problema" en sí, sino una oportunidad para aprender a usar esa energía que puede doblegar toda apariencia retrógrada e incluso siniestra. Adiós es entonces una oportunidad para abandonar la dependencia a toda cosa externa, ya sea de antes o de ahora, propia o ajena, para pasar a involucrarnos más a fondo con nuestra Poderosa Presencia YO SOY, que es la Actividad de Dios en cada uno de nosotros, y adiós.

     El Universo detesta los vacíos, y no los tolera por demasiado tiempo. Donde se haya creado un vacío, por la Ley del Uno te aseguro que en cualquier momento ese vacío será ocupado por alguna energía similar a la que estaba antes ahi. Está en tí el decretar con qué polaridad (+ o -) se llenará ese hueco, pues no durará mucho sin contenido. Algo va a ocupar ese espacio, de un modo u otro. Dále las gracias a Dios por toda cosa buena que te haya dado, amigo bloggero, y después pedí lo tuyo, no lo ajeno, lo que es tuyo de verdad. Ponéle tus palabras pero pedílo de esta manera: simplemente reclamando lo que ya es tuyo desde antes, y que está reservado de antemano para tí. No dejes pasar toda esta encarnación sin lo que te corresponde por Derecho de Conciencia Superior. Sujetá bien ese vehículo emocional, para que no crea más en cucos, y reclamá al Padre lo que Él ya dispuso para tí, que no hay nada de egoísmo en lo que es justo, en Armonía con todos, bajo la Gracia y de manera perfecta. Será hasta la próxima, y saludo fraternalmente a todo aquel que abre este blog dondequiera que esté y cuando sea que lo haga. Saludos.

                                                   Jacquie Bloggera

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