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CAPERUCITA ROJA (Para niños de todos los tiempos)

9 octubre, 2010

Había una vez una niña llamada Caperucita Roja, que vivía muy feliz en una bella casita junto a una gran huerta. Vivia con su madre, quien cuidaba en todo de ella y además se hacía cargo de todos sus familiares y amigos en el exterior. Un día su abuelita contrajo un extraño catarro de origen alérgico, por lo cual la mamá de Caperucita la envió a que fuera a encontrarse con la abuelita. Como la abuelita vivía lejos, la mamá de Caperucita le puso una caperuza de color rojo, para que Caperucita nunca olvidara el calor de su hogar y el afecto de su madre.

“Hijita, he aquí que yo te envío para que ayudes a tu abuelita a recuperarse de la enfermedad que ha contraído. Te entrego este papel con las instrucciones precisas para que la ayudes de manera eficaz. Todo lo que tienes que hacer es asegurarte de que tu abuelita sepa del contenido de este papel. Ya sabes que tienes dos caminos para llegar hasta ella: uno largo y otro más corto. Puedes elegir cualquiera de los dos, pero te recomiendo que no te apures por llegar. Ahora, vé con cuidado, pero no le temas a nada, y recuerda siempre que te amo con todo mi corazón.”

Caperucita salió de su bella casita rumbo al muelle, donde tenía atracado un botecito con dos remos. Antes de llegar al muelle vio un cibercafé abierto, y decidió entrar. Una vez dentro, ocupó una computadora de uso compartido, se conectó a internet y abrió su cuenta de correo electrónico. Se fijó en el papel que le había dado su madre para buscar la dirección de la abuelita. Pero su madre le había dejado sólo la dirección de correo postal. Como la abuelita vivía bastante lejos, Caperucita buscó una página web llamada “a-la-China-en-bote.com” mientras que al mismo tiempo tenía una pestaña abierta con un video de Daddy Yankee, para no aburrirse. Entretanto, “loboferoz”, uno de sus contactos más habituales, le abrió una barra de diálogo en el chat, y Caperucita se puso a chatear con él. Después de compartir algunas trivialidades, Caperucita nvestigó en los map sites, y así fue como finalmente logró dar con la dirección de correo electrónico de la abuelita. Buscó un lindo diseño floral para adjuntarle y le envió un mail de acuerdo a las instrucciones escritas en el papel que le había entregado su madre.

Cuando Caperucita hizo click en “Enviar” se cayó todo el sistema y las computadoras del local dejaron de funcionar. El dueño del local tuvo que cerrar de inmediato y llamar al técnico de software.

Al otro lado del globo, la abuelita recibía un mail de Caperucita. Se puso muy contenta al ver el remitente y abrió el mail. Vio un vistoso diseño de una flor semejante a una hortensia. La flor virtual era el diseño digital de un enlace, de modo que la abuelita lo abrió haciendo click directamente sobre la hortensia y se le abrió una pop up window que la estaba redireccionando hacia una dudosa dirección http . Entonces un extraño mensaje en forma de encabezados apareció en el monitor.

LOS FRUTOS ROJOS PRODUCEN REACCIONES ALÉRGICAS QUE PUEDEN SER CONFUNDIDAS CON RINITIS Y RESFRIADOS. LA ALERGIA AL POLEN PUEDE PRODUCIR UN SHOCK ANAFILÁCTICO Y CONDUCIR A UN DESENLACE FATAL. DESAFORTUNADAMENTE, VARIOS DE LOS PRINCIPALES AGENTES ALERGENOS ESTÁN PRESENTES EN LA NATURALEZA, EN LAS FRUTAS, EN LAS LEGUMBRES Y EN LA LECHE. LA POLUCIÓN DEL AIRE ES CULPA DE TODOS, SU SISTEMA INMUNITARIO ASÍ LO CONFIRMA, DEBILITÁNDOSE SIN REMEDIO. DE MODO QUE TODOS SOMOS CULPABLES POR LA POLUCIÓN AMBIENTAL USTED TAMBIÉN ES CULPABLE!   

Entonces un troyano cibernético se introdujo en el sistema operativo de la abuelita, a través de un malware, de modo que luego de leer el inquietante mensaje de su nieta, enseguida se le puso el monitor en rojo. Adenás de perder el mensaje, se le perdió toda la data de la unidad C. Viendo esto, la abuelita se asustó y tuvo una descompensación bastante seria, tras lo cual perdió el conocimento.

Caperucita salió del cibercafé muy triste, pues en ese momento recordó las recomedaciones de su madre. Sintiéndose muy desanimada, se fue al muelle y con las pocas fuerzas que le quedaban se fue a la China en bote. Remando y remando, muerta de hambre, de sed y de sueño, Caperucita llegó exhausta a la bella aldea al sur de Shangai. 

Al llegar, se encontró con que la abuelita había sufrido un infarto y continuaba en estado reservado en el viejo hospital de la aldea. Cuando el médico autorizó a Caperucita a ingresar a la sala, ella se acercó y le habló.

“Hola abuelita… Soy yo, Caperucita Roja.”

La abuelita no sabía mucho qué pensar, pues todavía seguía viendo el monitor teñido de rojo con los gruesos pixeles descomponiéndose dramáticamente en la pantalla. Caperucita se entristeció al ver que su abuelita no le respondía al saludo, A pesar de esto, Caperucita siguió hablándole a la abuelita.

“Mi madre que está en casa me envió para decirte que no tiene nada en contra de tí, sino que te quiere mucho. Es sólo que tiene que permanecer en la casa y trabajar en la huerta para así poder cuidar de todos nosotros. Pero me pidió que te hiciera llegar este mensaje.”

Entonces, sacando el papel remojado de su bolso, comenzó a leerlo en voz alta.

“RESPIRA HONDO TRES VECES PARA ASPIRAR LA VIDA, PORQUE YO ESTOY EN ESE AIRE QUE TE ANIMA.

HUELE EL AROMA DE LAS FLORES, PORQUE YO ESTOY AHÍ Y ASI ME RECORDARÁS MAS SEGUIDO.

CÓMETE UN PAR DE NARANJAS PARA QUE RECUERDES NUESTRAS ALEGRES TARDES JUNTAS EN LA HUERTA.

Y SONRIE, ABUELITA,  LA ALERGIA NO EXISTE.”

El técnico de software sigue trabajando en el diseño de nuevos sistemas anti-virus más complejos y sofisticados. El “loboferoz” está siendo buscado por la policiía de Delitos Ciberneticos, pero cambió de nic y sigue estando en la agenda de contactos de Caperucita Roja. Aún así, la abuelita se mejoró y pudo pasar unos lindos días en compañía de su nieta. La madre de Caperucita le mandó un boleto de avión para regresar a casa, eso sí, en clase doméstica. Y colorín, colorado, este cuentito se ha terminado. Por ahora. Después de todo, es un cuento clásico de tradición oral en la Europa medieval, y ya que Charles Perrault y los hermanos Grimm contaron sus respectivas versiones, yo cuento la mía. Un clásico es un clásico, siempre puede repetirse y seguramente se repetirá infinidad de veces más. Que tengan dulces sueños.

                                                Jacquie Bloggera

2 comentarios

  1. Me encantó, Jacquie!!! Genial, genial!!!😀



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