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ALGO LE OCURRE A MI CASA

10 marzo, 2010

     Mi casa siempre fue un lugar seguro y ordenado, siempre liderado por la lógica y la infalible razón. En mi casa siempre se tomaron medidas para protegernos de la delincuencia, la enfermedad, los accidentes y todos los peligros y desastres que ocurren fuera, en las calles. Mi padre siempre se ocupó de producir todos los bienes, también nos inculcó el cultivo de la inteligencia y el desarrollo de nuestras máximas capacidades mentales y físicas.

     Mi madre, más emocional, siempre se ha preocupado por nuestra salud, a pesar de sus sentimientos, ella siempre obedeció a nuestro padre y ha sido una madre abnegada y sacrificada, siempre cocinando, lavando, planchando, y por supuesto, llevándonos al médico todos los meses para asegurarse de que todas nuestras enfermedades fueran tratadas a tiempo. Ella siempre desinfecta muy bien toda la casa, y siempre nos tiene preparados nuestros remedios, controlando muy bien que los tomemos todos sin chistar y a la hora indicada. Se asegura de que todos estemos vacunados contra todas las enfermedades, las de siempre y también las nuevas ya que ella siempre está al día con estos temas médicos, por supuesto que nunca se pierde ningún informativo para estar al corriente de cualquier virus nuevo que pudiera aparecer. A veces la noto un poco triste y distante, pero jamás derrama una lágrima. Creo que nos debe de querer mucho, lástima que a veces no se nota…

     Mi hermano mayor es un atleta universitario, es el líder de su clase y muchos son los que lo admiran por su belleza física y su modalidad recia e inconmovible. Antes solía pasar horas conmigo, salíamos juntos y nos divertíamos mucho. Pero ya no es así. Siempre está ocupado y atento a todas sus actividades, él no tiene un minuto que perder en tonterías. Ahora se esfuerza al máximo pues cuando sea adulto quiere ser como nuestro padre.

     Mi hermana es una estudiante y estudia para ser artista, es muy buena y sensible, pero a veces se va con algunos amigos raros que suelen hacer fiestas alocadas, y ella vuelve de madrugada. Por eso y por otras tantas razones que no comprendo bien, ella se pelea mucho con nuestro padre, le grita a nuestra madre, discute con nuestro hermano, a veces me patea cuando estoy en su camino. Pero luego llora sobre mi cabeza hasta que se duerme a mi lado en la cama.

     A pesar de todo, somos una familia feliz, tenemos una casa envidiable, la que muchos querrían tener, con una excelente ubicación, amplia e iluminada, con patio al frente y al fondo una enorme piscina. La cocina es mi lugar predilecto, y desde ahí veo todo lo que ocurre fuera a través de las rejas, mientras nuestra madre cocina. ültimamente han venido muchos albañiles, técnicos electricistas y sanitarios, porque se rompieron todas las cañerías y se inundaron los dos cuartos de baño y eso afectó a toda la instalación eléctrica. Van dos veces que llegan los bomberos, una vez por un incendio en la cocina, otra vez por un fuego eléctrico que consumió buena parte del salón multimedia, que es donde toda la familia se comunica.

     Hoy se cayó la mampostería de uno de los pasillos, y no se puede pasar por ahí hasta que venga el personal de una empresa constructora a demolerlo y reconstruírlo. Mientras mi madre espera al capataz se toma unas píldoras azules con un poco de líquido que tiene en un vaso detrás del azucarero, creo que es whisky. Yo por mi parte, he tenido mis buenos momentos… He sido campeón en lo mío, pues me entrenaron para hacer lo que se me dice. Soy uno de los mejores en mi clase, he ganado varias medallas que están colgadas en la pared de la biblioteca. Mis padres han estado muy orgullosos de mí, nunca entendí bien por qué, si sólo hice lo que me indicaban. Ahora espero tranquilo a que mi madre me lleva a ver a esa doctora tan simpática que veo desde hace un año, la que me da las inyecciones y los medicamentos. Y esto es todo. Esta es mi vida, como ven una vida normal, una buena vida, no me puedo quejar. Claro que algo muy raro le ocurre a mi casa, se está rompiendo poco a poco. Por cierto, disculpen mi falta de modales, olvidé presentarme. Me llamo Alex, tengo cuatro años y estoy muriendo. Yo soy el perro de la casa.

 

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NUESTROS CUATRO CUERPOS INFERIORES Y EL REINO ELEMENTAL

Cómo funcionan las cosas dentro del mundo de la forma, así es en nuestros seres individuales como es en el planeta, y asimismo se asemeja bastante a una casa de familia. Muchas personas están convencidas de que son sus cuerpos físicos, y temen, lo cual es lógico… Si fuéramos tan sólo un cuerpo físico, regido por acciones y reacciones fisico-químicas entonces tendríamos todas las razones para vivir temiendo, pues eso sería temible.

Pero a pesar de que sabemos que tenemos cuerpo y mente, seguimos hablando del corazón ya como un órgano bombeador de sangre, o bien como de un concepto romántico y pintoresco de dudosa existencia. En cuanto a nuestro cuerpo etérico, que es el psiquismo entretejido en la trama de nuestras células, muy pocos desean creer en ello, sin embargo, enterados o no, todos los seres humanos procuran complacerlo hasta en los más mínimos antojos, pues está tan intimamente ligado a nuestro cuerpo físico, que es muy difícil diferenciarlo. Son como hermanos y socios en lo mejor de la aventura terrestre.

Estos son los cuatro vehículos:

  1. Mental.
  2. Emocional.
  3. Físico.
  4. Etérico.

y son nuestros vehículos inferiores, No somos ninguno de ellos. Los poseemos, y eventualmente los utilizamos para nuestra misión, que es procurar el bienestar, confort y sanación de toda la raza, dondequiera que nos encontremos y en lo que fuere que nos desempeñemos.

Aún así, éstos no son más que los vehículos inferiores, el “yo inferior”… de quién? ¿Qué somos? ¿Quienes somos? Somos almas. Somos Seres compuestos de 7 vehículos, de los cuales los arriba mencionados son apenas los inferiores, y no por ello despreciables. Desde luego, está el “Yo Superior”. Y por esto tenemos un Cuerpo Causal, el Dios de nuestro pequeño sistema solar, el depósito de todos los Bienes Divinos que nos corresponden por derecho Superior, así como todas las virtudes a cultivar y que debemos reclamar, y cada sencilla buena acción realizada en nuestro haber es allí depositada para siempre. De este Yo Superior se desprende una emanación que algunos llaman el “doble etérico” y es muy parecida a nuestras apariencias físicas, pero notablemente más bella y perfecta. Eso es nada menos que la versión HQ mejorada, más perfecta de nosotros mismos, el Yo Soy, protegido por un tubo de luz blanca, y de allí se desprende el cordón de plata uniendo al Yo Superior con el átomo crístico, una llama triple que al romper su cápsula revela nuestra naturaleza crística, amplificando toda virtud en nosotros. De modo que somos mucho más que un cuerpo físico, mucho más que una cabeza, mucho más que una estructura psíquica, y por supuesto que somos más que nuestras emociones. Pero ni así debemos descuidar a ninguno de estos cuatro mosqueteros, que cada uno a su modo, uno para todos y todos para uno, los cuatro le sirven a un mismo Rey: la Voluntad Divina.

En la Naturaleza, que es el lugar adonde trabajamos, existen cuatro elementos análogos a los vehículos inferiores.

  1. Aire. (Análogo al pensamiento.)
  2. Agua. (Análogo al sentimiento.)
  3. Tierra (Análogo al cuerpo físico.)
  4. Fuego (Análogo al etérico, o nuestro impulso vital.)

Si el dominio de nuestra vida lo tuviera el cuerpo físico, no seríamos diferentes de los cuadrúpedos. Nuestro cuerpo animal prevalecería enbruteciéndonos, no habría progreso. Seríamos seres primitivos y toscos, no sabríamos por qué suceden las cosas. La ignorancia nos llenaría de temores irracionales.

Si fuera nuestro psiquismo quien tuviera el mando, habría un desperdicio energético, los impulsos mitad animales, mitad sensitivos nos llevarían rumbo a una cadena de supersticiones, con las cuales se crearían errores tras errores, y adoraríamos a las bestias salvajes, a dioses de barro, ni siquiera diferenciaríamos un ser espiritual de un fantasma de algún desencarnado. Nos manipularíamos entre nosotros, le daríamos rienda suelta a todo apetito momentáneo, y probablemente tendríamos una vida de muy corta duración.

Si la cabeza gobernara en exclusividad todo nuestro mundo, seríamos como entidades tecnificadas, o robots, máquinas procesadoras de datos,  calculadoras, sin motivación, sin sensibilidad, sin acción visible en el mundo de la forma. Jamás nos equivocaríamos, desde luego tampoco nos enteraríamos, pues desconoceríamos toda la amplia gama de fallos no-intelectuales que somos capaces de cometer, y por supuesto jamás lamentaríamos el más leve error.

Si permitimos que nuestro sentimiento impere totalmente toda la Humanidad se hundiría, incluso literalmente, podríamos ahogarnos en un mar emocional. Sin embargo, esto está sucediendo. ¿Por qué? Los elementos reprimidos por tanto tiempo se cobran en nuestro mundo todas las transgresiones sobre ellos cometidas, a la larga o a la corta. Y esto sucede allí, adonde más nos duele: en nuestro traje de carne, o en nuestra tierra, y en nuestras emociones, nuestra agua, y por si a alguno no le quedó claro, en el sentimiento más profundo, aunque esto tenga que manifestarse de forma muy penosa. Nuestros cuerpos están compuestos de un 70 a 80 % de agua. La Tierra… también.

Sentimos en el corazón, nos alegramos ahí, nos lamentamos también en el corazón. Pero he aquí que vivimos sobre tierra firme. Y así como el resultado de todos nuestros errores los paga el bicho humano, o sea el cuerpo físico, así es en el planeta Tierra: paga la tierra firme, de donde obtenemos todo nuestro sustento. En la tierra, en los bosques, en la Naturaleza toda, también hay otras formas de vida, inferiores a la vida humana. Existen plantas, árboles, montañas, animales, aves, insectos, seres microscópicos, todo está lleno de vida elemental. Esta vida elemental está regida por los Elohims, los Seres que por orden divina nos proveen de todo lo necesario para satisfacer nuestras necesidades, desde las más básicas hasta las más superiores. Ejemplos: Elohims de la tierra, que proveen de trigo para que hagamos nuestro pan, y Elohims de una región silvestre, cuya responsabilidad es la de crear un paisaje hermoso a la vista. También los hay de cuatro tipos:

  1. Sílfides.- Elementales de Aire.
  2. Ondinas.- Elementales de Agua.
  3. Gnomos.- Elementales de Tierra.
  4. Salamandras.- Elementales de Fuego.

Aunque no lo creas, para estas criaturas inocentes y obedientes, nosotros somos algo así como los “verdugos humanos”. Ellos obedecen las órdenes que les son dadas, y continúan con su labor de todos los días, fabricando agua, aire, fuego y tierra firme sobre la cual laborar. Pero nosotros no sólo no les agradecemos, sino que despreciamos sus productos, nos quejamos porque “no hay” o “no es suficiente”, y ellos aguantan, hasta que un buen día se rebelan, y nos imitan. Enfurecidos por nuestra ingratitud e innumerables desperdicios, nos copian nuestro comportamiento, arruinando lo que acaban de proveer.

En el caso de la historia del comienzo, el perro Alex no llega siquiera a su mayoría de edad como para enojarse. El esquema de vida de esa familia es tan estructurado, que el Sr. Mente no le permite a su esposa derramar siquiera una lágrima. Esta carencia en la pobre Sra. Corazón, desencadena el que ella comience a acumular otro tipo de excesos, con lo cual la disarmonía se traslada a los hijos. En la historia, la Srta. Etérica es la que manifiesta una rebeldía más visible y pasajera, pues pronto ella se duerme (no está atenta), y el señorito Cuerpo, quien parece tener todos los privilegios, sencillamente no está presente (se va). La Sra. Corazón sufre y se autodestruye paulatinamente, influenciando en todo el funcionamiento de la dinámica familiar. Los elementos comienzan a manifestar inarmonías propias de sus respectivas funciones sin una razón lógica aparente, o intelectualmente válida, y la perfecta casa, de la perfecta familia gobernada por el exceso de racionalidad intelectual, al tener toda su base en la apariencia exterior, se cae a pedazos. La cuerda se corta por el lado más fino y quien está a punto de perder la vida antes de su tiempo es el perro de la familia, quien a su vez tiene su propio Elemental que lo creó.

Amigos, no existe una vacuna anti-desastres. Pero el sentido común es la manera en que Dios expresa su Sabiduría en nosotros. Mientras sigamos creyendo que sólo con el desarrollo de nuestra mente vamos a conquistar nuestro mundo y moldearlo, pues entonces le estamos fallando a nuestra Conciencia Superior, y estaremos disfrazando las mismas viejas ambiciones de control desmedido, manipulación y poder (poder con minúscula) insaciable, procedentes de nuestra propia voluntad chicata, que no ve más allá de nuestra inmediatez. Si no abrimos nuestra conciencia a la Voluntad Divina, que es la que comprende y gestiona la provisión de todas nuestras necesidades, con un sentimiento amoroso de gratitud, de dicha y de Amor por TODA VIDA, no estaremos avanzando sino engañándonos a nosotros mismos con viejas mentiras de nuevos y brillante colores. Salgamos ya de esa noria. Esto nunca se trató acerca de quién merece qué cosa, sino de lo que debe ser. La Voluntad de Dios es AMOR, es SALUD, es ARMONÍA, y es el LOGRO VICTORIOSO en todo emprendimiento para TODOS SUS HIJOS, sin acepción de… ningún tipo. Todos tenemos la OPORTUNIDAD y la RESPONSABILIDAD  de procurar el Bien y el progreso para toda la raza, y también los medios adecuados, no importa cual sea tu lugar, tu país, tu trabajo, ni tus condiciones particulares. Sólo con un sentimiento amoroso y agradecido, bendiciendo cada bien, así sea un fósforo, del que hacemos uso y que tenemos la fortuna de recibir, sabiendo que nada es nuestro en vedad, sino prestado, reproduciremos la curación de toda disarmonía, de nuestros cuerpos, de nuestras casas, y de nuestro planeta. Por cada gota de agua limpia, demos gracias, agradezcamos el aire que siempre se nos renueva, también el fuego (toda combustión generadora de calor) que usamos para cocinar y calefaccionar así como para que nuestras máquinas funcionen, y por supuesto, agradezcamos y bendigamos al elemento tierra, y a quienes nos proveen de un suelo firme y mullido sobre el cual apoyar nuestras cabezas al irnos a dormir.

Bendita Agua! Bendito Aire! Bendito Fuego! Bendita Tierra!

Por último, te voy a citar las palabras del Maestro Saint Germain, quien expresa de modo inequívoco todo lo que es preciso saber para mejorar nuestros mundos individuales:

ESTA ES LA LEY ETERNA DE LA VIDA: AQUELLO QUE PIENSAS Y SIENTES ESO TRAES A TU VIDA, AHÍ DONDE PONES TU ATENCIÓN, AHÍ ESTÁS TÚ, Y EN ESO TE CONVIERTES.

Una vez más, amigos, cuiden sus pensamiento-sentimientos, sólo presten atención a lo que les sustenta y fortalece, sean selectivos con aquello que les consume SU ATENCIÓN, que es nada menos que la ENERGÍA que se les dispensa a diario para gastar en 12 horas que debieran ser productivas, valiosas y felices, cuando menos, sin nada para lamentar. Los saludo fraternalemente a todos aquellos que abren este blog, en el momento y lugar en que lo estén abriendo. Que tengan un excelente HOY, dondequiera que estén.

Jacquie Bloggera

 

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